jueves, 10 de febrero de 2011

Gimnasio Rafael Trejo









El Gimnasio de boxeo Rafael Trejo, es uno de los más antiguos de Cuba y debe su nombre a un insigne luchador de las causas sociales en la Cuba de la primera mitad del siglo XX. Si bien sus espacios y sus equipos no hacen honor a su nombre, el ímpetu de sus entrenadores y sus alumnos sobrepasa cualquier dotación o cualquier presupuesto y eso se puede ver el el podio histórico internacional en el que este solo gimansio debe acomodar mas medallas de boxeo que algunas grandes potecias deportivas y económicas juntas. Actualmente, se mantiene como cantera y forja de boxeadores que ya no son carne de cañón para el encerado sino los mayores conquistadores de galardones olímpicos para la mayor isla del Caribe.

Travesti en la Habana






La estrategia del disfraz
Se autoproclaman reinas de la noche, la una desde El Mejunje santaclareño y la otra en los muy citadinos barrios de Diez de Octubre, en La Habana. Vanessa y Samantha quieren parecer dos mujeronas fatales, emperatrices del rimel, la uña postiza, el lápiz labial, los altísimos tacones, la pluma y la lentejuela combinadas. Y así irrumpen indomables en sus predios escénicos, hoy un tablado rústico, mañana una azotea con sillas, la semana siguiente un patio ruinoso y discreto.

El Carnaval de Santiago de Cuba








La Fiesta del Fuego
El carnaval de Santiago de Cuba se llevó a las calles de la ciudad a principios del siglo XX. No quiere decir esto que esos fueron sus orígenes. Realmente el entusiasmo musical ya era incontrolable desde mucho antes, en tiempos de la colonia. En aquel entonces los esclavos celebraban y cantaban a sus santos.
Son tres comparsas que caracterizan al Carnaval de Santiago de Cuba: la Carabalí Izuama, la Carabalí Olugo, y la Tumba Francesa. Estas son comparsas centenarias, integradas por personas también centenarias, que desfilan con el ritmo y trajes típicos de su época. Son majestuosas, religiosas, místicas, cuando desfilan con su toque original. Música que invita a moverse a un ritmo diferente, pero sabroso y pegajoso. Un gran espectáculo, pero el carnaval aun está empezando porque después vienen los paseos y las congas

Visita del Papa a Cuba









Los 5 Días que estremecieron a Cuba
No era necesario ser católico ni cubano, para asistir con emoción a la llegada de Juan Pablo II a Cuba, porque del 21 al 25 de enero de 1998 ocurrirían en la pequeña isla hechos de indiscutible trascendencia histórica. Miles de periodistas, camarógrafos y reporteros transmitieron al exterior, para diversas cadenas de televisión y medios de prensa, las imágenes de un Papa y de un líder comunista que parecían dejar a un lado diferencias aparentemente irreconciliables para estrecharse las manos por segunda vez.
En Cuba no se hablaba de otra tema, y no sólo por el hecho mismo de la visita del Sumo Pontífice sino porque estaban sucediendo cosas inconcebibles en otro momento, como la imagen de un Cristo monumental levantándose junto al Che y José Martí en la Plaza de la Revolución, escenario de los más importantes discursos del presidente Fidel Castro en los últimos 39 años.

domingo, 6 de febrero de 2011

Hipódromo de las Américas.









¡Aaaaaarrancan…! 
Sin duda, cada vez que se lanza al viento el grito de ¡aaaaarrcan…! en el Hipódromo de las Américas y los caballos se arrojan como un huracán a la pista, ya sea por el retumbar de los cascos, ya sea por la velocidad que alcanzan los corceles, y el suspenso que siempre hay en el cierre de cada carrera, la sangre rebulle y la emoción aflora entre los asistentes de un sitio clave en la historia de la ciudad.
Veloces corceles, de sólidos cascos, pelajes y crines que se pierden entre el viento cuando jinete y montura, se tornan furia y se arrojan hacia el precipicio del instante con la fuerza y el músculo que tanto se alababa en los tiempos de Aquiles y sus inmortales caballos.

1996-2000

Rituales en México















México grita y reza, baila y canta, llora y se hunde en los más profundos abismos para invocar la vida o trabar tregua con la muerte. Busca los dones del alba, los dones de la noche, bajo el amparo del fuego, entre el crepitar de las llamas de las velas, entre la ondulación de suaves sombras, entre el perfume de frescas flores que son ofrenda y seña de identidad.


Derramar lo divino en tierra fértil. Vino. Emborracharse pensando en dios. Emborracharse de él. Con él. Correr ¿Huir? ¿Ir? La carrera arrebata. Los cuerdos no han llegado a la fiesta, los locos tampoco. Todos están en otro lugar en otro momento. La cordura aquí es toro pasado. La locura aquí no existe. ¿Dios? Sí …pero otro …otros. Fiesta sí, también cuaresma…o Miércoles de Ceniza o  Xantolo. Dependiendo de Dios es la piedra. Dependiendo de la piedra es Dios. Estamos parados en el centro del rito. Cenital divino ¡Diablos! Viernes Santo o miércoles de ceniza o domingo de ramos. O Xantolo, o Malverde, o la Santa Muerte. O día veintiocho de San Judas u otro día investido de magia, de esperanza, de plegaria, de anuncio o de temor.

Ritual en el Ganges













 “Benarés es más antigua que la Historia,
 más antigua que las tradiciones,
más vieja incluso que las leyendas,
y parece el doble de antigua que todas juntas”.
Mark Twain

En esa densa y ruidosa ciudad de Benarés  (Varanasi) donde el desorden y la suciedad habitan por doquier, todo cambia abruptamente cuando logramos dejar atrás el enjambre humano y llegar al Ganges, un río que todo lo purifica y que además es la razón de existir de la ciudad. En esa orilla, la occidental, reina la paz, los peregrinos hacen sus abluciones y rezos con un fervor y devoción que parecen perdidos en nuestro mundo occidental. Entramos por los ghats, y nos encontramos los pandas con sus rituales, los lavanderos extendiendo los saris multicolores, los remeros esperando al visitante y el barbero en cuclillas con su clientes. Más allá, se extiende la otra orilla, la orilla impura. Está vacía y permite ver el infinito.
Desde los orígenes de la historia conocida, el nombre de Kashi (nombre con el que los hindúes conocen a Bénares) hace vibrar el alma hindú. Es la ciudad de Shiva, un lugar de antes y después de la creación, donde la muerte es parte de lo cotidiano. El que muere en Kashi recibe de Shiva el conocimiento y a su vez se transforma en él. Kashi simboliza la aspiración del hombre a la trascendencia, morir en ella es un privilegio.
 Sept. 2009